Imagen: https://www.buenosaires.gob.ar/noticias/cursos-de-programacion-en-escuelas-portenas

Desde hace algunos años, la enseñanza de la programación informática en las escuelas ha vuelto a “estar de moda”. Esto es muy notorio, ya que los políticos la nombran en sus promesas de campaña (Vamos a enseñar a programar desde el jardín de infantes), los especialistas en educación escriben sobre ella en sus documentos o hablan de la necesidad de su enseñanza en cada entrevista que les hacen y los Ministerios de Educación de Nación y las Provincias la intentan incorporar en las escuelas, a través de Resoluciones del Consejo Federal de Educación, pero sin modificar las currículas escolares en la gran mayoría de los casos.

Y digo ha vuelto, porque hace muchos años también se intentó llevar a las aulas mediante el famoso lenguaje Logo, creado a fines de los ’60 por Seymour Papert y el MIT. Luego, la cosmovisión de que la informática se reducía a la ofimática, hizo que fuera desapareciendo de las aulas. Y su aprendizaje se fue restringiendo a los que se dedicaran a la programación como trabajo, ya sea estudiando en las universidades o cursos específicos.

Entonces, ¿por qué enseñar programación informática en las escuelas?

Podría comenzar diciendo que a esta altura debería ser parte de la cultura general de todas las personas. No saber qué es programar, implica no entender cómo funciona el mundo. Y no es una exageración. El mundo está lleno de computadoras en todos los ámbitos de nuestras vidas. Mientras que el marketing a todo le agrega la palabra mágica: “Smart”. ¿Y a qué se refieren con dispositivos smart = inteligentes? En resumen, a que son “similares”, para no ser tan estricto, a una computadora (una máquina que posee, al menos, una unidad central de procesamiento, una memoria principal y dispositivos de entrada y salida).

Las respuestas también pueden apuntar a los beneficios que genera, en principio a nivel educativo y en un futuro, laboral.

En cuanto a la educación, existe un cierto consenso en que programar colabora en el desarrollo de habilidades como el razonamiento y la abstracción, la resolución de problemas, la generalización, la modelización. Sirve para averiguar si una solución encontrada resuelve o no un problema, qué fallas hay que corregir, entender que en muchas ocasiones hay distintas formas de resolver un mismo problema, etc.

También es útil para llevar a la práctica el trabajo en equipo y evitar los estereotipos de género en relación a las carreras STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), donde diversos estudios marcan que hay pocas mujeres estudiándolas. Y no menos importante es el impulso al desarrollo de la creatividad, a mejorar la capacidad de atención, a generar autonomía en la toma de decisiones o a valorar el aprendizaje a partir de los errores.

Todos estos beneficios se pueden adquirir claramente cuando se aprende computación en las escuelas, pero son aprendizajes que exceden a su aplicación solamente en la materia informática, ya que pueden utilizarse para cualquier tipo de problema, en cualquier otra área.

Por otra parte, es una posibilidad concreta para que los estudiantes puedan descubrir vocaciones que los lleven a continuar sus estudios en carreras terciarias y universitarias que tienen una alta demanda laboral. La industria del conocimiento y la CESSI (Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos) hace unos cuantos años que están comunicando que no alcanzan los profesionales necesarios para cubrir los puestos laborales ofertados.

¿Cómo debería enseñarse en las escuelas?

En el 2015, la Resolución Nº 263/15 del Consejo Federal de Educación declaró de importancia estratégica para el sistema educativo argentino la enseñanza y el aprendizaje de la programación durante la escolaridad obligatoria, para fortalecer el desarrollo económico-social de la Nación. Pero no creó los espacios curriculares específicos para su enseñanza.

Mientras que en 2018, mediante la Resolución N° 343/18 se aprobaron los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios (NAP) de Educación Digital, Programación y Robótica. Y el Anexo II de la Res. N° 343/18 fija “Establecer un plazo de 2 años para la adecuación de los documentos curriculares y explicitar en qué áreas de conocimiento se trabajarán esos contenidos”.

A esta altura debería estar claro que con la transversalidad no alcanza.

Lamentablemente, se sigue insistiendo en que los encargados de enseñar a programar sean los docentes de cualquier área/materia. Es la política que vienen aplicando los ministerios de educación desde hace larga data: la transversalidad. En estos últimos años le sumaron el ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos). Esto es seguir insistiendo con un modelo que no para de acumular fracasos desde hace ya más de 30 años. Que pretende que los mismos docentes que en su gran mayoría no utilizaron los recursos informáticos (ya sean las computadoras del laboratorio de Informática, las netbooks de Conectar Igualdad, las pizarras digitales interactivas en CABA, los kits de robótica y la lista puede seguir), sean precisamente los encargados de enseñar ahora programación y robótica.

La programación es uno de los ejes de una disciplina más amplia, que es la Informática. Pero en Informática también se estudia el funcionamiento y la composición de los distintos tipos de computadoras, las redes, el rol y la relación de la informática con la sociedad en todos sus ámbitos, la utilización de distintas aplicaciones/programas, y por supuesto, cómo crearlas, que de eso se trata aprender a programar.

Necesitamos contar con los distintos conocimientos que aporta esa disciplina para comprender y opinar sobre el mundo que nos rodea: voto electrónico, dispositivos “inteligentes”, seguridad informática, internet de las cosas y las consecuencias o cuidados a tener en cuenta con el uso de las distintas tecnologías, como el grooming, sexting, ciberbullying, la identidad digital.

Si de verdad queremos que todos los estudiantes aprendan a programar, necesitamos que se cree el espacio curricular para #LaInformáticaComoMateria en todas las escuelas del país.

 

¿Por qué todos tienen que aprender a programar?

Te lo cuentan Manu Ginóbili, Fierita, Paenza y Pergolini entre otros/as

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